Cita
Mercedes mira por la ventana hacia la esquina. Un hombre pasa allí las tardes desde hace meses. Llega a las cinco, mira a ambos lados, y se queda allí de pie hasta las nueve. Entonces se marcha, caminando con tranquilidad. No parece esperar a nadie. Mercedes se asoma cada tarde como la que tiene una cita. Hoy llueve a cántaros, pero él ha venido. Mercedes abre la ventana, chista, y hace con la mano el gesto de llevarse una taza a los labios. Él asiente y Mercedes le grita «segundo-ce». La voz se le ha roto un poquito al final.