La cadena de la peseta
Seleucus me envía una carta, y en ella encuentro una peseta (de las antiguas, como les gusta decir a algunos periodistas) pegada con cinta adhesiva en una esquina del folio.
Según me cuenta Seleucus, si no sigo las instrucciones incluídas en dicha carta me vendrán veinte años de desgracia, se me caerán los dientes y empezaré a escribir torcido en mi libreta. Incluso puede que se me encarne alguna uña del pie derecho.
Mejor no tentar a la suerte. Contesto, por tanto, a la pregunta de qué libros voy a leer en breve:
- Lisp in small pieces, de Christian Queinnec (Cambridge University Press)
- The games people play, de Eric Berne (Ballantine Books)
- Gödel, Escher, Bach, de Douglas F. Hofstadter (Basic Books, Inc.)
- En el blanco, de Ken Follet (Grijalbo)
Ahora hago un par de fotocopias de la carta, les pego sendas pesetas (de las antiguas, como les gusta decir a algunos periodistas) y se las envío a dos amigos escritores a los que admiro:
Hecho. Qué alivio.
3 comentarios
Pues te ha ido de un pelo. Esto es como lo del vídeo japonés con la tía que sale del pozo y atraviesa la pantalla de la tele… De hecho, me pasó ayer. En serio. Godzilla es testigo.
Seleucus
Gracias, Joaquín.
No es cuestión de ir tirando el dinero, que tacita a tacita Carmen Maura se compró un ático en Alonso Martínez.
Que cunda el ejemplo: Apartado 8 de Aldeanueva del Camino.
Enrique Páez
Me pongo as ello enseguida. Y luego te mando, si lo encuentro, un texto que escribí sobra las cartas de las pesetas. Pues no he escrito yo de esas de pequeña. Y a mano, que no valía fotocopiar.
Besos
Chiki