Susto o muerte
Jimena, sobre las críticas:
Cuando quiera que me digas «qué bonito», te enseño una foto de mi gato.
Jimena, sobre las críticas:
Cuando quiera que me digas «qué bonito», te enseño una foto de mi gato.
Mientras me documentaba para algo que me traigo entre manos, encuentro este sencillo párrafo referente al faro de Mouro, en Cantabria:
En el transcurso de un temporal en 1896 a uno de los dos fareros que residían en la isla le sobrevino la muerte de forma repentina, y su compañero no tuvo más alternativa que convivir varios días con su cadáver hasta que remitió la tormenta.
Un sencillo párrafo, sí, pero que en un parpadeo se convierte en el mayor plot bunny que me ha atacado jamás.
Si le añadimos las cinco fases del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) y las fases de deterioro físico de ese cadáver, creo que tenemos una novela estructuradita y organizadita, lista para escribir. Lo malo es que ya estoy liado con varias cosas y esta idea va a tener que esperar. Ay.
Si a alguien le apetece adelantarse, que lo haga y me mande una copia del manuscrito (después de registrarlo, como mandan la higiene y las buenas formas).
Dice Stephen King:
If you want to be a writer, you must do two things above all others: read a lot and write a lot. There's no way around these two things that I'm aware of, no shortcut. I'm a slow reader, but I usually get through seventy or eighty books a year, mostly fiction. I don't read in order to study the craft; I read because I like to read. It's what I do at night, kicked back in my blue chair. Similarly, I don't read fiction to study the art of fiction, but simply because I like stories. Yet there is a learning process going on. Every book you pick up has its own lesson or lessons, and quite often the bad books have more to teach than the good ones.
Una traducción de andar por casa:
Si quieres ser escritor, sobre todo tienes que hacer dos cosas: leer un montón y escribir un montón. Que yo sepa, no hay forma de evitar estas dos cosas, no hay atajos. Soy un lector lento, pero habitualmente leo entre setenta y ochenta libros al año, la mayoría de ficción. No leo para estudiar la técnica; leo porque me gusta leer. Es lo que hago cada noche, repantigado en mi sillón azul. De la misma forma, no leo ficción para estudiar el arte de la ficción, sino porque me gustan las historias. A pesar de ello, siempre hay un proceso de aprendizaje. Cada libro que abres contiene su propia lección, y con mucha frecuencia los libros malos enseñan más que los buenos.
(Archivo musical eliminado)
He encendido la lámpara de lava que me regaló la nena pero no le quito ojo porque, desde lo del otro día, no me atrevo a dejarla encendida mucho rato. Me gusta verla moverse mientras trajino por la cocina, cuando pelo patatas o al planchar. Pero ahora se sale una gotita cuando ya está muy caliente y a mí me da un poco de miedo. Además, no quiero que gotee sobre el mueble negro, que las manchas salen fatal. Medio bote de mistol me costó limpiar lo del Manolo. Y ahora que por fin va a venir a comer la nena, quiero tener todo limpio.
Dijo Vladimir Nabokov:
La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle gritando «el lobo, el lobo», con un enorme lobo gris pisándole los talones. La literatura nació el día en que el chico llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que le persiguiera ningún lobo.
Leído en El escritor.
Trailer para una peli sobre Seinfeld que se hizo en 2005.
Joaquín Soler Serrano entrevista a Jorge Luis Borges en 1980, en el programa de TVE A fondo.
(Archivo musical eliminado)
Cada cierto tiempo me gusta revisar las estadísticas de acceso a esta cuatácora para ver qué cadenas de búsqueda han traído a la gente hasta aquí. Las que siguen son algunas de las búsquedas que se han ido acumulando a lo largo del año. Intentaré responderlas con información más concreta y, espero, más valiosa que la que pudo dar Google en su momento. De nada.
Muchas veces nos preguntamos qué es ser escritor. Una posible respuesta es que un escritor es esa persona que se atreve a considerar regalo de cumpleaños un relato.
Hace unos días cumplió años Rosario Barros, y decidí regalarle la parejita a su relato «El seiscientos». El resultado, «Hoja de reclamaciones».
Lo enteramente incomprensible del mundo es que sea comprensible.