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Búsquedas

Cada cierto tiempo me gusta revisar las estadísticas de acceso a esta cuatácora para ver qué cadenas de búsqueda han traído a la gente hasta aquí. Las que siguen son algunas de las búsquedas que se han ido acumulando a lo largo del año. Intentaré responderlas con información más concreta y, espero, más valiosa que la que pudo dar Google en su momento. De nada.

Continúa…

5 comentarios • 2.267 palabras • Etiquetas: absurdo, búsquedas

La realidad masacra a la ficción

Para que luego nos preocupemos por esa minucia de la verosimilitud:

Un hombre de 38 años de la Avenida Cole denunció un asalto a su casa el pasado 9 de septiembre. El hombre afirmó que estaba solo en casa, masturbándose mientras veía una película pornográfica, cuando un desconocido irrumpió en su sótano empuñando una pistola y una video-cámara y comenzó a grabarlo. La víctima añadió que el intruso, antes de abandonar la casa, dio a su perro unas setas para comer, y como resultado de ello el animal murió.

The Beacon Journal, 21 de septiembre de 2003

Digno de una escena de los Monty Python después de haber ingerido grandes cantidades de psicotrópicos. Podéis leer la noticia original en inglés.

Numerología balsámica

Tras leer la anotación de Jam sobre su cuadragésimo primer cumpleaños, he sentido una curiosidad malsana después de seguir el par de enlaces que aparecen en ella, de manera que he estado revisando la lista de celebridades con quienes comparto día y mes de nacimiento.

Hay de todo, como en botica: Tim Berners-Lee, Scott Adams, Robert Schumann, Bonnie Tyler, María Ostiz o Miguel Ángel Moratinos. Hay quien coincide conmigo en día, mes y año, como es el caso de Lexa Doig, famosísima actriz conocida por sus papeles en Jason X o Stargate SG-1. Si no recuerdo mal, también Gemma a.k.a. Tintachina comparte fecha conmigo, en este caso con un año de diferencia. Incluso mi propio hermano nació exactamente cinco años después de nacer yo.

Sin embargo, y a pesar de la evidente espectacularidad de la lista anterior (a ver quién supera lo de María Ostiz), el dato que más ilusión me hace es el que indica que nací exactamente cien años después de que lo hiciera Azorín.

Me estoy planteando seriamente añadirlo a mi currículum.

Así se explica

Entradilla de una noticia en elmundo.es:

Los delfines del Amazonas muestran pautas de conducta sexual similares a las de los seres humanos, como transportar objetos para impresionar a las hembras.

Acabáramos. Así se explica el rotundo éxito con las mujeres de los repartidores, los mozos de mudanzas o los butaneros. Si es que no hay nada como la ciencia para explicar este mundo nuestro.

La política es lo que tiene

Feudalismo: Tienes dos vacas. Tu señor se queda con parte de la leche.

Socialismo puro: Tienes dos vacas. El Gobierno las mete en un establo junto a las vacas de todos los demás. Tienes que cuidar de todas las vacas. El Gobierno te entrega la leche que necesites.

Socialismo burocrático: Tienes dos vacas. El Gobierno las mete en un establo junto a las vacas de todos los demás. Las cuidan antiguos criadores de gallinas. Tienes que cuidar de todas las gallinas que el Gobierno quitó a sus criadores. El Gobierno te entrega tanta leche y tantos huevos como las normas dicen que necesitas.

Socialismo español: Tienes dos vacas. El Gobierno te obliga a ordeñarlas simultáneamente y te pide pruebas documentales del consentimiento explícito de las vacas para ese contacto físico. Una vaca te denuncia por acoso. El Gobierno te incluye en la lista de crispadores bovinos y te obliga a vivir con la otra vaca en un zulo de treinta metros cuadrados. Pásalo.

Fascismo: Tienes dos vacas. El Gobierno se lleva a las dos, te contrata para que cuides de ellas y te vende la leche.

Comunismo puro: Tienes dos vacas. Tus vecinos te ayudan a cuidarlas, y todos compartís la leche.

Comunismo ruso: Tienes dos vacas. Tienes que cuidar de ellas, pero el Gobierno se queda con toda la leche.

Comunismo camboyano: Tienes dos vacas. El Gobierno se queda con las dos y te pega un tiro.

Comunismo español: No tienes vacas. Cuando te preguntan por qué no bebes leche, afirmas ser vegetariano. Recurres al estraperlo para conseguir un filete.

Dictadura: Tienes dos vacas. El Gobierno se las queda y te llama a filas.

Democracia pura: Tienes dos vacas. Tus vecinos deciden quién recibe leche.

Democracia representativa: Tienes dos vacas. Tus vecinos eligen a alguien para que decida quién recibe leche.

Burocracia: Tienes dos vacas. Al principio, el Gobierno establece qué puedes darles de comer y cuándo puedes ordeñarlas. Más adelante te paga para que no las ordeñes. Después te quita las dos, dispara a una, ordeña a la otra y tira la leche por el desagüe. Al final te obliga a rellenar varios formularios para explicar la desaparición de la primera vaca.

Anarquía pura: Tienes dos vacas. O vendes la leche a un precio razonable o tus vecinos tratarán de quitarte las vacas y asesinarte.

Anarco-capitalismo: Tienes dos vacas. Vendes una y compras un toro.

Surrealismo: Tienes dos jirafas. El Gobierno te obliga a asistir a clases de armónica.

Autocita absurda

Pensaba sobre la cacareada necesidad de conflicto en la ficción cuando se me ha ido la pinza en uno de esos saltos laterales tan divertidos y he llegado a una conclusión:

Todo lo interesante ocurre en las fronteras, literales y figuradas.

Absurdo, como se puede comprobar. ¿O no tanto?

Prapinia linda

Él girocambó el marcueto. No tenía ni una máspide que pudiera encorosonar sus pelicerios. Ella señaló al mampo, ambliada, treciculada con los mángilos estremporosos. Darcisiado, columbó las bampas, dejando traslundear cada párfilo de su flos, pero ella garbanteó micriniosa, pues no quería perpentizar lo que ya estaba asubalado. La prapinia estaba motén. Los galgarimazos chuterraban de ofilio en ofilio y él se preguntó qué lúmbicas necesitaría para encorotinar aquella társela. Pero no tuvo que grombear. Ella se destercionizó por sí misma mientras la noctátida negurgía.


Cualquier esfuerzo resulta ligero con el hábito.

Tito Livio