Espíritu práctico
Dice Margaret Atwood:
Solía escribir por las noches. Mis sesiones de escritura empezaban con mi ratito de ansiedad. Durante ese tiempo me paseaba por la habitación, afilaba los lapiceros, miraba por la ventana, afilaba los lapiceros, me preparaba una taza de café, me paseaba por la habitación, miraba por la ventana, y si la cosa duraba mucho, me iba al cine. Cuando nació mi hijo tuve que cambiar algunas cosas. La primera, escribir durante el día en lugar de hacerlo por la noche. La segunda, condensar ese ratito de ansiedad en cinco minutos de desesperación aguda.