Etiquetas

escritura

Banda sonora, original

Dice Berna Wang:

Para aprender a escribir, para llegar a la madurez literaria, hay que ir paso a paso. No se pueden sacar los garbanzos de la bolsa y meterlos en la olla sin ponerlos a remojo la noche antes. Para llegar a la madurez hay que pasar por la etapa de inmadurez: es la única forma. Así que escribimos como sabemos en cada momento, y al principio cometeremos errores, ¡cómo no! Pero es cometiendo esos errores como se aprende: cuando vas conduciendo por la autopista y el coche se te va a la derecha, las ruedas pisan las bandas sonoras y el coche vibra: así es como sabes que tienes que rectificar la dirección. Digamos que mi papel como profesora es el de hacer de banda sonora. Pero para que eso sirva para conducir mejor… hay que meterse en el coche, arrancar y entrar en la autopista.

Podéis leer la entrevista completa en la web de la Escuela de Escritores, o disfrutar con sus miradas oblicuas.

Coraje

Sheila Kelly es una escritora estadounidense de lo más prolífico. Lleva escritas treinta y ocho novelas en cinco géneros distintos. Y aún así, tiene tiempo para mantener su blog Paperback Writer, en el que ofrece material de todo tipo: desde consejos técnicos a vistazos interesantísimos a su vida como escritora.

Hace tiempo publicó una anotación titulada «Courage», que ya enlacé en su día. Hoy me he decidido a traducirla, con un resultado acorde a mis limitaciones como traductor, porque creo que puede venir bien a todo el que escriba.

Espero que le saquéis provecho.

Continúa…

3 comentarios • 1.548 palabras • Etiquetas: escritura, inspiración

Nuevo juguete

Tenemos nuevo juguete. En la columna lateral podéis ver el story-o-matic, un generador muy simple de ideas para relatos. Iré añadiéndole elementos y más palabras poco a poco, pero ahí os lo dejo por si os apetece jugar. Si escribís siguiendo una de sus sugerencias, enviadme el enlace o el texto completo a mi correo. Me gustará leerlo.

Susto o muerte

Jimena, sobre las críticas:

Cuando quiera que me digas «qué bonito», te enseño una foto de mi gato.

Setenta y dos horas con Mario

Mientras me documentaba para algo que me traigo entre manos, encuentro este sencillo párrafo referente al faro de Mouro, en Cantabria:

En el transcurso de un temporal en 1896 a uno de los dos fareros que residían en la isla le sobrevino la muerte de forma repentina, y su compañero no tuvo más alternativa que convivir varios días con su cadáver hasta que remitió la tormenta.

Un sencillo párrafo, sí, pero que en un parpadeo se convierte en el mayor plot bunny que me ha atacado jamás.

Si le añadimos las cinco fases del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) y las fases de deterioro físico de ese cadáver, creo que tenemos una novela estructuradita y organizadita, lista para escribir. Lo malo es que ya estoy liado con varias cosas y esta idea va a tener que esperar. Ay.

Si a alguien le apetece adelantarse, que lo haga y me mande una copia del manuscrito (después de registrarlo, como mandan la higiene y las buenas formas).

Si quieres ser escritor

Dice Stephen King:

If you want to be a writer, you must do two things above all others: read a lot and write a lot. There's no way around these two things that I'm aware of, no shortcut. I'm a slow reader, but I usually get through seventy or eighty books a year, mostly fiction. I don't read in order to study the craft; I read because I like to read. It's what I do at night, kicked back in my blue chair. Similarly, I don't read fiction to study the art of fiction, but simply because I like stories. Yet there is a learning process going on. Every book you pick up has its own lesson or lessons, and quite often the bad books have more to teach than the good ones.

Una traducción de andar por casa:

Si quieres ser escritor, sobre todo tienes que hacer dos cosas: leer un montón y escribir un montón. Que yo sepa, no hay forma de evitar estas dos cosas, no hay atajos. Soy un lector lento, pero habitualmente leo entre setenta y ochenta libros al año, la mayoría de ficción. No leo para estudiar la técnica; leo porque me gusta leer. Es lo que hago cada noche, repantigado en mi sillón azul. De la misma forma, no leo ficción para estudiar el arte de la ficción, sino porque me gustan las historias. A pesar de ello, siempre hay un proceso de aprendizaje. Cada libro que abres contiene su propia lección, y con mucha frecuencia los libros malos enseñan más que los buenos.

(Archivo musical eliminado)

Cuando la mentira está bien vista

Dijo Vladimir Nabokov:

La literatura no nació el día en que un chico llegó corriendo del valle gritando «el lobo, el lobo», con un enorme lobo gris pisándole los talones. La literatura nació el día en que el chico llegó gritando «el lobo, el lobo», sin que le persiguiera ningún lobo.

Leído en El escritor.

Eso es escribir

Isabel Cañelles presentó ayer en Alcalá de Henares su último libro, Los cuentos de amor ya no se llevan, ganador del Premio Ciudad de Alcalá 2007. Durante la presentación, y entre otras cosas, contó lo siguiente:

Por alguna razón, el contacto directo con la vida nos duele. Nos duele tanto que preferimos permanecer alienados delante de la televisión o correr de casa al trabajo y del trabajo a casa, cavando —en cualquier caso— trincheras de frialdad. Y por otra parte no podemos evitar la constante nostalgia de algo vivo e intenso de lo que a veces ya no nos queda ni el recuerdo.

Entre una cosa y otra se sitúa, para mí, la escritura. Me permite sentirme a mí misma y a los demás sin la crueldad del encuentro directo con lo que hay, que me haría salir disparada hacia la esfera del pánico. Mis miedos enraizados, toda la rabia que llevo dentro, el amor sin límites, las frustraciones, mi tremendo egoísmo, la ternura desbordante, mi introversión, la risa desatada, el asqueroso victimismo, mi crueldad, la compasión, la crueldad de los demás. ¿Cómo enfrentarme a todo eso sin sucumbir?

Pues escribiendo. Duele, pero no duele tanto como —por poner un ejemplo— reconocer abiertamente que me siento la peor madre del mundo. Dicho de otro modo y siguiendo con el mismo ejemplo, escribir para mí sería el paso intermedio entre fantasear con que soy una madre ejemplar y tomar conciencia —sin suicidarme en el camino— de mis enormes limitaciones como madre.

Escribir es, al fin, mi forma de lamerme las heridas. Duele. Pero no es que sea masoquista. También produce un profundo alivio. Un alivio curativo. El alivio de poder acariciar el lomo al dragón de siete cabezas del sufrimiento. El alivio de ver cómo tus peores miedos se evaporan como burbujas hirvientes. El alivio de aflojar el puño apretado donde crees tener apresada la verdad de la existencia y, al abrir la mano, tenerlo todo. El alivio de permitir que el mundo gire a su ritmo vertiginoso.

Es lo mejor que he leído sobre qué es la escritura. Y mira que hay, y habrá, intentos de definición.

Enhorabuena por todo, Isabel.

Mentirosos elegantes

¿Para qué añadir detalles a una historia? Esta pregunta se la hace Markus Zusak durante una charla sobre su último libro, y su respuesta va un pasito más allá de lo obvio. Cuando uno cuenta una historia además de añadir detalles para facilitar la visualización, lo hace para conseguir que le crean. Él lo cuenta muchísimo mejor. Interesante. En inglés.

Espíritu práctico

Dice Margaret Atwood:

Solía escribir por las noches. Mis sesiones de escritura empezaban con mi ratito de ansiedad. Durante ese tiempo me paseaba por la habitación, afilaba los lapiceros, miraba por la ventana, afilaba los lapiceros, me preparaba una taza de café, me paseaba por la habitación, miraba por la ventana, y si la cosa duraba mucho, me iba al cine. Cuando nació mi hijo tuve que cambiar algunas cosas. La primera, escribir durante el día en lugar de hacerlo por la noche. La segunda, condensar ese ratito de ansiedad en cinco minutos de desesperación aguda.

Basado en hechos reales

Esta tarde he visto un viejo sentado al sol. No importa quién es. El viejo ronda los cien años. Ahí estaba, con su chaqueta puesta a pesar de los treinta y tantos grados. Ha mirado a lo lejos durante un buen rato hasta que le ha saltado algún resorte. Entonces, con un movimiento nervioso y temblón, ha sacado una libreta pequeña del bolsillo interior de la chaqueta. La ha abierto. Era de papel sin pautar. En la primera página había escrita, con tinta negra y caligrafía florida, una frase ininteligible. Él ha ido pasando páginas, como buscando algo concreto, pero todas, excepto la primera, estaban en blanco. Aún así, ha seguido hojeando su libreta sin prisas. En ese momento me ha saltado a la cara la metáfora evidente y dos ideas como dos pedradas me han golpeado en la nuca. La primera ha sido la iluminación súbita de saber, de forma inequívoca y contundente, lo que es ser escritor. La segunda ha sido la duda profunda de si realmente merece la pena serlo.

Bradbury se explica

I want your loves to be multiple. I don’t want you to be a snob about anything. Anything you love, you do it. It’s got to be with a great sense of fun. Writing is not a serious business. It’s a joy and a celebration. You should be having fun of it. Ignore the authors who say “Oh, my God, what word? Oh, Jesus Christ…”, you know. Now, to hell with that. It’s not work. If it’s work, stop and do something else.

Now, what I’m thinking of it, people always saying “Well, what do we do about a sudden blockage in your writting? What if you have a blockage and you don’t know what to do about it?” Well, it’s obvious you’re doing the wrong thing, don’t you? In the middle of writing something you go blank and your mind says: “No, that’s it”. Ok. You’re being warned, don’t you? Your subconscious is saying “I don’t like you anymore. You’re writing about things I don’t give a damn for”. You’re being political, or you’re being socially aware. You’re writing things that will benefit the world. To hell with that! I don’t write things to benefit the world. If it happens that they do, swell. I didn’t set out to do that. I set out to have a hell of a lot of fun.

I’ve never worked a day in my life. I’ve never worked a day in my life. The joy of writing has propelled me from day to day and year to year. I want you to envy me, my joy. Get out of here tonight and say: “Am I being joyful?” And if you’ve got a writer’s block, you can cure it this evening by stopping whatever you’re writing and doing something else. You picked the wrong subject.

(Archivo musical eliminado)

¿Cómo hace la vaquita?

La abeja zumba. El asno rebuzna, ornea, rozna. La avispa zumba. El becerro berrea. El buey muge. El búho ulula. El caballo relincha. La cabra bala. El cerdo gruñe. La cigarra chirría. La cigüeña crotora. El conejo gruñe. El cordero bala, chozpa. El cuervo grazna, grajea, urajea, vozna. El chacal aúlla. El elefante barrita. La gallina cacarea, cloquea, cloca. El gallo canta, cacarea. El gato maúlla, bufa, ronronea, maya. El león ruge. El lobo aúlla, ulula, otila. El loro carretea. El mochuelo ulula. El mono chilla. El oso gruñe. La oveja bala, balita, balitea. El pájaro trina, gorjea, piola, gorgorita. La paloma arrulla, zurea, cantalea. La pantera himpla. El pato grazna, parpa. El pavo gluglutea. La perdiz cuchichia, titea, ajea, serra. El perro ladra, gañe, late, gruñe. El pollito pía. La rana croa, groa. El rinoceronte barrita. La serpiente silba. El toro brama, muge, bufa, aturnea. La vaca muge, remudia, brama. Y yo me quedo calladito, asustado por el alboroto que se ha organizado en la granja.

Mitos de la escritura (IV)

Lo mejor es escribir sin un plan previo y dejarse guiar por la inspiración.

Véase el mito anterior.

Mitos de la escritura (III)

Antes de ponerte a escribir tu novela, es imprescindible confeccionar un esquema detallado con las escenas que contendrá.

Mentira podrida. Hay escritores que necesitan esquema previo y los hay que no. El problema está en que ambos tipos de escritor aseguran que su forma es la única de conseguir una novela sólida y fresca. Los que tiran de esquema argumentan que si no se usa la novela perderá fuerza a medio camino y será muy difícil terminarla. Los que tiran de inspiración argumentan que un esquema sólo sirve para matar las ganas de contar la historia. En realidad, un esquema detallado y un primer borrador son dos cosas muy similares. La única diferencia es cómo lo llamas y el nivel de detalle. Pues eso.

Mitos de la escritura (II)

Escribe sobre lo que conoces.

Mentira podrida. Si escribiéramos sólo sobre lo que conocemos, las novelas serían aburridísimas. Todas. Se trata de inventar, de imaginar, recurriendo a lo que uno conoce para conseguir verosimilitud. Si decides escribir una escena sobre la coronación de un mendigo, desde el punto de vista del mendigo, recuerda y revive lo que sentiste aquella vez que tuviste que hablar sin previo aviso delante de cien personas. Pues eso.

Mitos de la escritura (I)

Crea tu protagonista de forma que el lector objetivo pueda identificarse con él.

Mentira podrida. Si tu lector es un contable que lidia con números durante ocho horas al día, lo último que quiere es leer la historia de un contable que lidia con números ocho horas al día. Identificación no es clonación. Quien lee una novela suele hacerlo por un motivo: evasión. Pues eso.


Si el rival tiene un delantero de sobresaliente y otro de notable, lo normal sería emparejar a nuestro mejor marcador con el sobresaliente y mi defensa notable con el delantero notable. Pues no. El bueno nuestro marca al menos bueno de ellos. Un problema menos.

Johan Cruyff