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Coletillas periodísticas

Por más vueltas que le doy, sigo sin entender la afición de los periodistas —y pido disculpas por la generalización— al uso de determinadas coletillas. ¿Será por dejadez, quizá? Me temo que es por simple desidia.

Si oigo o leo una vez más eso de «mal llamado proceso de paz» creo que voy a sufrir un salpullido. Si reconoces que es algo «mal llamado», llámalo bien, pues ese es tu trabajo. Llámalo «negociación del gobierno con ETA», o «proceso de rendición», o como te dé la gana. Es como si decidiéramos, desde hoy mismo, cambiarle el nombre al pollo y empezar a denominarlo «mal llamado cordero» o «no besugo». Sería una imbecilidad, claro.

Lo del abuso de la voz pasiva en el periodismo lo dejamos para otro día, que hoy me da la risa floja.


La belleza no mira, solo es mirada.

Albert Einstein