Identidad
Eres quien eres. Podrías ser otro, pero eres tú. Esta mañana te has mirado en el espejo, con las mejillas aún cubiertas de espuma de afeitar, y has visto la cara de otro. Aunque seguías siendo tú. El aroma balsámico de la espuma se hecho cada vez más intenso y has acabado apretando los dientes, sacudiendo la cabeza con violencia, sintiendo los sesos golpear el interior del cráneo.
Tu nuevo terapeuta dice con esa voz tan suya, de argentino andaluz, que no son más que «lihera crisi de despersonalisasión». Pero estás convencido de que, en realidad, son instantes en los que te asomas a lo que podrías ser si no fueses quien eres, instantes en los que miras al vacío, te agarras a una endeble barandilla en el último piso de un edificio en ruinas, aguantas el vendaval y apartas la cara para protegerte de los gritos de un megáfono.
Se te acumulan las preguntas, tan importantes como indisciplinadas. ¿Qué característica especial ha hecho que esta conciencia sea la que vives desde dentro? ¿Quién la eligió? ¿Quién te eligió? ¿Y por qué a ti? Una mota de polvo señalada a dos manos, escogida de entre todo el erial, eso es lo que eres.
Ahí viene, con sus andares de oso. Tiene la bata limpia y se te hace raro, pues es el enfermero más puerco con el que te has encontrado en tus siete años de peregrinación. Lo miras a los ojos. Sonríe, pero te da mala espina. Oculta la mano derecha tras la espalda. Seguro que te tiene preparado un buen pinchazo, y disfrutará con ello, como siempre. Se le nota en la cara.
Sabes lo que te espera, no te sorprende. En cuanto el émbolo llega al final de su recorrido tu cabeza empieza a licuarse, a hacerse fluida, a evaporarse con el calor del ambiente. Y en esas condiciones te resulta imposible seguir pensando en por qué tú eres tú y no otro y decides que durante un rato serás quien eres y sólo pensarás en hilos azules bajo la lluvia y en piscinas llenas de gofio y en Rocamadour muerto y en un pelito anudado perdido en el desagüe y en la colección de sellos que quedó en la casa cuando la tomaron y en Lucas y en la hidra.