Antes de irte
Buscando información sobre la tradición del madrileño viaducto de Segovia como trampolín para suicidas, me encuentro con un artículo publicado en El Mundo a propósito de la instalación, en octubre de 1998, de unas barreras transparentes que impiden los saltos atomalpolculotó. Un fragmento de dicho artículo:
Hay muchos nombres que milagrosamente han saltado, y nunca mejor dicho, de la macabra lista negra de este puente madrileño. Son abortos de suicidio que se deben a personas como Carmen Montiel, aquella psicóloga del Samur que en octubre del 96 salvó al treintañero Juan Carlos. «Haz lo que quieras, pero antes de irte dame un beso», le dijo antes de sujetarlo por el brazo.
En otro artículo al hilo del tema:
Desde el Puente de Nankín, en el río Yangtsé, han saltado más de dos mil chinos en los últimos cuarenta años. Aquí, el sistema para impedir los suicidios es algo más primitivo pero sin duda más humano. Un humilde tendero llamado Chen Si se hizo famoso en 2004 por patrullar el puente de arriba abajo para convencer a los posibles suicidas de que no merecía la pena tirarse. Según Chen, «los suicidas son fáciles de reconocer: caminan como si no tuvieran alma».
No me digáis que las musas no tienen su puntito. Cuando quieren.