Pero bueno, ¿qué narices pasa hoy? ¿Se ha vuelto el mundo (más) loco?
Titular: «Buscan a un cura perdido al tratar de batir un récord de vuelo con globos de fiesta».
Me voy a la cama. No me paro ni a cenar.
Un software revolucionario que me ha dejado con la boca abierta. Debe ser que hoy el día se ha propuesto sorprenderme. Visto en Las palabras de la tribu.
Ojiplático me he quedado cuando he leído la noticia que enlazo. Una empresa ha empezado a fabricar unos brazaletes para que los usen las compañías aéreas con sus viajeros. Si eres malo (eres un terrorista, o ventoseas en pleno vuelo, o te dedicas a cantar cosas del Fary a pleno pulmón) la compañía puede hacer que el brazalete te suelte una descarga eléctrica (tipo taser) a distancia para que te comportes y no hagas el gamba.
Lo mismito —idéntico, pero idéntico— que los tinoc de mi novela «Contrato indefinido». Y a mí que me parecía que se me había ido la mano…
Para que luego nos preocupemos por esa minucia de la verosimilitud:
Un hombre de 38 años de la Avenida Cole denunció un asalto a su casa el pasado 9 de septiembre. El hombre afirmó que estaba solo en casa, masturbándose mientras veía una película pornográfica, cuando un desconocido irrumpió en su sótano empuñando una pistola y una video-cámara y comenzó a grabarlo. La víctima añadió que el intruso, antes de abandonar la casa, dio a su perro unas setas para comer, y como resultado de ello el animal murió.
The Beacon Journal, 21 de septiembre de 2003
Digno de una escena de los Monty Python después de haber ingerido grandes cantidades de psicotrópicos. Podéis leer la noticia original en inglés.
Entradilla de una noticia en elmundo.es:
Los delfines del Amazonas muestran pautas de conducta sexual similares a las de los seres humanos, como transportar objetos para impresionar a las hembras.
Acabáramos. Así se explica el rotundo éxito con las mujeres de los repartidores, los mozos de mudanzas o los butaneros. Si es que no hay nada como la ciencia para explicar este mundo nuestro.
Creo que he contraído alguna enfermedad extraña. Cada vez que leo las noticias del día hay dos o tres imágenes, y no hablo sólo de fotografías, que me piden a gritos que escriba un relato basado en ellas. Según mi médico, es cosa normal en un escritor. Esta noticia que enlazo es un ejemplo perfecto de lo que os cuento. A ver si alguien se anima: si tú me enseñas el tuyo, yo te enseño el mío.