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Cómo mencionar obras y publicaciones

La duda era sencilla, y más sencillo aún ha sido enviar un mensaje al Departamento de «Español al día» de la Real Academia Española. Esta ha sido su respuesta:

La tradición tipográfica establece que se escriban con letra cursiva, entre otros, los títulos de obras de creación y a veces los artículos de revista que se citan (por lo general, los artículos se escriben en redonda entrecomillados y se reserva la cursiva para el nombre de la revista), así como los nombres de revistas o publicaciones periódicas.

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Solo se utilizan comillas para citar títulos de artículos, poemas, capítulos de un libro, reportajes o artículos periodísticos y, en general, cualquier parte dependiente dentro de una publicación, a diferencia de los títulos de los libros, que se escriben en cursiva cuando aparecen en textos impresos en letra redonda, o subrayados si se trata de textos manuscritos o mecanografiados:

Ha publicado un interesante artículo titulado «El léxico de hoy» en el libro El lenguaje en los medios de comunicación.

Se escriben en cursiva también las siglas que corresponden a una expresión que debe aparecer en este tipo de letra cuando se escribe de manera completa; esto ocurre, por ejemplo, con las siglas de títulos de obras o de publicaciones periódicas: DHLE por Diccionario Histórico de la Lengua Española, BOE por Boletín Oficial del Estado, RFE por Revista de Filología Española.

El uso de la raya en el diálogo

En textos narrativos, la raya se utiliza para introducir o enmarcar los comentarios y precisiones del narrador a las intervenciones de los personajes.

No se escribe raya de cierre si tras el comentario del narrador no sigue hablando inmediatamente el personaje:

—Espero que todo salga bien —dijo Azucena con gesto ilusionado. A la mañana siguiente, Azucena se levantó nerviosa.

Se escriben dos rayas, una de apertura y otra de cierre, cuando las palabras del narrador interrumpen la intervención del personaje y esta continúa inmediatamente después:

—Lo principal es sentirse viva —añadió Pilar—. Afortunada o desafortunada, pero viva.

Cuando el comentario o aclaración del narrador va introducido por un verbo de habla (decir, añadir, asegurar, preguntar, exclamar, reponer, etc.), su intervención se inicia en minúscula, aunque venga precedida de un signo de puntuación que tenga valor de punto, como el signo de cierre de interrogación o de exclamación:

—¡Qué le vamos a hacer! —exclamó resignada doña Patro.

Si la intervención del personaje continúa tras las palabras del narrador, el signo de puntuación que corresponda al enunciado interrumpido se debe colocar tras la raya que cierra el inciso del narrador:

—Está bien —dijo Carlos—; lo haré, pero que sea la última vez que me lo pides.

Cuando el comentario del narrador no se introduce con un verbo de habla, las palabras del personaje deben cerrarse con punto y el inciso del narrador debe iniciarse con mayúscula:

—No se moleste. —Cerró la puerta y salió de mala gana.

Si tras el comentario del narrador continúa el parlamento del personaje, el punto que marca el fin del inciso narrativo se escribe tras la raya de cierre:

—¿Puedo irme ya? —Se puso en pie con gesto decidido—. No hace falta que me acompañe. Conozco el camino.

Si el signo de puntuación que hay que poner tras el inciso del narrador son los dos puntos, estos se escriben también tras la raya de cierre:

—Anoche estuve en una fiesta —me confesó, y añadió—: Conocí a personas muy interesantes.

(Diccionario panhispánico de dudas, 1.ª edición, 2005)


Los hombres inteligentes quieren aprender; los demás, enseñar.

Antón Chéjov