Habría que añadir dos derechos a la lista de derechos del hombre: El derecho al desorden y el derecho a marcharse.
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A dos metros bajo tierra
A veces me pongo estupendo y me da por pensar que la única manera de contar una buena historia es usar las palabras. Y cuando lo pienso me equivoco, claro.
Hace unos años Berna me recomendó, durante una conversación sobre caballos y cocheros, una serie que empezaban a emitir en la 2 por aquel entonces: «A dos metros bajo tierra» (Six Feet Under).
La 2 ha tenido costumbre de emitir buenas series durante años, pero con un descontrol de horarios y una mezcla de capítulos de distintas temporadas que, al final, hacían imposible seguirlas. A «Doctor en Alaska» le pasó igual, por poner un ejemplo.
Pues bien, «A dos metros bajo tierra» la seguí mal y poco, pero lo que vi me gustó, y mucho.
Y mira tú por dónde que la última escena del último capítulo de la serie está disponible en YouTube. Sumando que la serie me encantaba, que tengo debilidad por las pelirrojas y que la música que acompaña este final es «Breath me», de Sia, ya tengo candidato firme para video del año.
¿Cuántas palabras harían falta para contar todo lo que se cuenta en estos nueve minutos y pico?