La reja

1999-11-16 / Joaquín Bernal / 700 palabras

Ahí está. Gordo. Qué asco da. Gordo. Con el balón. No juega. No sabe jugar porque no sabe botar. Gordo. Papá también era muy gordo. No para de llover. Ese imbécil no tiene pelo ni cejas. Sudoroso y resbaladizo como un pez de río. Le tengo miedo. Sería capaz de matarle. Está empapado hasta los huesos. Qué imbécil. Le temo. Es muy grande y muy gordo. Y suda, siempre suda. Hoy no suda, hoy es la lluvia. No sabe que hacer con el balón, pero no lo suelta. Me suenan las tripas. Ya está chillando otra vez. Papá nunca chillaba. Gritaba. Esa asquerosa lluvia me pone de mal humor. No sé que habrá de cena hoy. Los días que llueve odio cenar. El gordo siempre se lo come todo. Siempre chilla sin motivo. Yo no puedo. Hay bichos en la comida. Me gustaría salir al patio y quitarle el balón al gordo. ¿Tendrá tabaco? No, el gordo no fuma. Y hacerle callar de un codazo en la boca del estómago. Se le quitaría el hambre para la cena. Esta reja es horrible. Le falta la pintura donde siempre apoyo las manos. No se ya ni cuanto tiempo llevo aquí. Treinta minutos. Cenaremos dentro de treinta minutos. Ver al gordo me quita el hambre. ¿Estará bien sujeta la reja? Podría arrancarla y salir de aquí. Yo no me quedaría atascado pero el gordo sí. No me quedan cigarrillos. Después de la cena me gusta fumar. Pero no cuando llueve. Cuando llueve me gusta mirar a través de la reja. Me gusta el ver el patio vacío, pero hoy está el gordo. Gordo, suelta el balón. Suelta el balón. Gordo, suelta el balón. Sé que puedo hacer que me obedezca. Suelta el balón. Me duele el estómago. ¿Me queda tabaco? Me lo quitaron ayer. Ayer. Ayer también llovía pero el patio estaba vacío. Me quitaron el cuaderno. No les gusta que escriba. ¿Por qué no me dejan salir al patio? Le quitaría el tabaco al gordo. Y el balón. Tengo la carta para mamá escrita en la primera hoja del cuaderno. ¿Dónde lo habrán escondido? El tabaco también estará ahí. Veinte minutos para cenar. Y después, un cigarro. La primera calada, profunda. Y expulsar el humo despacio, despacio. El patio está lleno de charcos. Ese gordo de mierda está ahí parado, sin hacer nada. El balón en las manos. Odio esta reja. Ni siquiera puedo asomar la cabeza. Sólo poner las manos donde siempre y mirar como llueve. No sabe botarlo. Papá era gordo, pero no sudaba nunca. Nunca tuve un balón. Papá se fumaba el cigarro antes de cenar. Col hervida. La visita de papá a mi cuarto. Después de cenar. Yo no bebo alcohol, porque hace a la gente gritar. Yo prefiero fumar. Esas manos apretando el balón. Me duelen los hombros. ¿Y mi cuaderno? Me dolían los hombros con las mano del gordo apretando y apretando. Papá bebía. ¿Es que nunca dejará de llover? Hace tiempo que no lloro. En la cena sólo ponen agua. La visita. Y luego las bofetadas. Y a mamá. Se las daría al gordo si pudiera salir. Esta reja. Odio esta reja. Odio al gordo. Tuve que hacerlo. El gordo sigue chillando. Papá no gritó. Le quité un cigarro y me lo fumé después. En casa no había reja. Tenía un cuaderno, pero él me lo quitó. Se reía. Tuve que hacerlo. Leyó mi cuaderno y se reía. Empujaré al gordo contra la reja. Se partirán su gordo cabezón y esta reja de mierda. Saldré de aquí. No gritó. Diez minutos para cenar. Quiero un cigarro y quiero mi cuaderno. Siempre llueve. Y siempre esta reja. Me duele el estómago. Pero no voy a llorar. El gordo nunca llora, sólo chilla. ¿Pero qué hace? Ha tirado el balón por encima del muro. Imbécil. No sabe jugar y ha tirado el balón. No era suyo. Ya entra. Me lo encontraré en la cena, chorreando, sudando, comiendo esa comida con bichos. Tengo que enviarle la carta a mamá. Papá no se la podrá quitar. No gritó. Ya no. El cuchillo entró lento, lento, como la primera calada. No chilló. Me miró sorprendido, pero no gritó. Llaman a cenar. ¿Dónde está mi tabaco? Me lo quitaron ayer, pero no me encontraron la navaja. Y la lluvia no tiene prisa. El gordo tampoco chillará más, después de la cena.

Joaquín Bernal es manchego, programador y escritor de ficción. Empezó a programar con un ZX Spectrum y a escribir con Enrique Páez. Le gusta escribir, pero le gustaría más haber escrito. Puedes contactar con él por email.